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Psicologia, discapacidad y deporte 04-11-015

Psicología, Discapacidad y Deporte

 

El presente artículo persigue especialmente acercar la actividad física y el deporte a todas aquellas personas que sufren algún tipo de discapacidad física, sensorial o psíquica.

 

Discapacidad es un término ampliamente aceptado para referirnos a las personas que conviven con importantes limitaciones físicas, sensoriales o psíquicas y que por consiguiente se encuentran incapacitadas total o parcialmente para llevar a cabo determinadas tareas ordinarias de la vida. Los accidentes cerebrovasculares, lesiones medulares, traumatismos craneoencefálicos o enfermedades genéticas y neuronales son algunos ejemplos que suelen acompañar a la discapacidad.

 

Hablaremos principalmente de deporte y dificultad porque, sin perder de vista las limitaciones con las que cada persona debe convivir, la discapacidad no parece facilitar el acercamiento al deporte. No partimos desde incapacidades o discapacidades, sino de dificultades añadidas que despiertan otras fortalezas: el ingenio, la compensación, las alternativas o incluso el esfuerzo de la persona para superarse a sí misma. El mejor rival es uno mismo.

 

Uno de los estilos de vida que debe evitarse a toda costa, especialmente en las personas con problemas vasculares, es el sedentario. Si a la incidencia de la enfermedad vascular le sumamos un estilo de vida sedentario, se contribuiría al aumento de la sensación de enfermedad y discapacidad. En este sentido, la actividad física y el deporte se presentan como una gran oportunidad para mejorar la salud.

 

Beneficios psicológicos del deporte:

 

Practicar un deporte o una actividad física regular supone una serie de beneficios psicológicos. A continuación se detallan algunos de los más importantes:

 

–  Sensación subjetiva de bienestar: la mayoría de las personas que realizan ejercicio físico manifiestan que durante y después del mismo su sensación es altamente placentera y de bienestar. Además, esta dimensión añade la mejoría en la percepción o autoconcepto que tenemos las personas sobre nosotros mismos cuando experimentamos una mejoría física. Estudios como el de Folkins y Sime (1981) concluyen ampliamente que mejorías en la forma física conllevan a la aparición de estados emocionales positivos.

 

–  Además, la sensación de bienestar tiene un fundamento objetivo: lo que ocurre en las profundidades de nuestro cerebro. No es la única, pero si quizás de las más importantes. La endorfina, una proteína que actúa de neurotransmisor, produce una analgesia natural que estimula los centros de placer y nos alivian del malestar y del dolor. De hecho, las sensaciones que experimentamos gracias a las endorfinas se asemejan mucho a las producidas por otras sustancias como la morfina o el opio, o incluso la heroína, pero sin sus efectos altamente dañinos y perjudiciales.

 

–  Recompensa natural y a corto plazo. Una de las frases más emparejadas con el deporte es lo gratificante que resulta, ya que obtenemos mejorías y satisfacciones con escaso ejercicio o entrenamiento.

 

Autor: Mario López Alba



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